Huelgas nacionales exigen el retiro de agentes de Minnesota tras tiroteos a ciudadanos.
Estados UnidosPor Agencias
Una ola de indignación recorre las aulas y trabajos de Estados Unidos. Organizadores estudiantiles y de la sociedad civil convocaron a huelgas y protestas masivas en todo el país, con un objetivo central: exigir el retiro inmediato de los agentes federales de inmigración del estado de Minnesota. La movilización surge como respuesta directa a los tiroteos fatales de dos ciudadanos estadounidenses a manos de fuerzas federales, hechos que han fracturado la percepción de seguridad en la región.
Desde las áridas tierras de Arizona hasta los campus de Georgia, miles de estudiantes, maestros, trabajadores y ciudadanos abandonaron sus escuelas, empleos y casas en un acto de desobediencia civil coordinada. El paro nacional se produce en un clima de incertidumbre, provocado por los mensajes contradictorios de la administración Trump respecto al futuro de la «Operación Metro Surge». Este despliegue ha enviado a cerca de tres mil agentes federales al área de Mineápolis bajo la premisa de una ofensiva contra la inmigración.
El foco de la rabia pública se concentra en las muertes de Alex Pretti, ocurrida el pasado sábado, y de Renee Good, el pasado 7 de enero. Ambos ciudadanos estadounidenses perdieron la vida en operativos realizados por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Mineápolis. Estos incidentes no solo han avivado el resentimiento local, sino que han servido como catalizador para que diversos sectores de la sociedad civil se sumen a los llamados de protesta activa.
En un vecindario de Mineápolis, muy cerca de los puntos donde Good y Pretti cayeron abatidos, la tensión se hizo tangible. Grupos de maestros y personal administrativo de escuelas locales marcharon por las calles portando pancartas con consignas contra ICE. El sonido de los megáfonos retumbó en las avenidas, exigiendo la salida de los oficiales federales en un grito unísono que buscaba recuperar la tranquilidad de su comunidad.
El apoyo popular ha transformado lo que inició como un movimiento estudiantil en una movilización comunitaria robusta, donde el reclamo por la justicia y el cese de la militarización migratoria en zonas urbanas es la prioridad absoluta. Mientras las calles se llenan, la Casa Blanca mantiene su postura sobre la necesidad del despliegue federal, aunque la presión social crece minuto a minuto.

