José María Morelos. Cada vez son menos las personas que interpretan el mayapax, una tradición musical ceremonial exclusiva de la Zona Maya de Quintana Roo, lo que representa un riesgo para la conservación de una expresión cultural que no existe en ninguna otra parte del mundo.
El profesor investigador de la Universidad Intercultural Maya de Quintana Roo, José Guillermo Talavera Lucero, explicó que, tras participar en un proyecto de fortalecimiento de esta tradición en comunidades de Felipe Carrillo Puerto, constataron que solo algunas localidades conservaban grupos completos de músicos, mientras que en otras la práctica prácticamente había desaparecido.
Durante el diagnóstico realizado en comunidades como Mixtequilla, Chankah de Repente, Chankah Veracruz, X-Hazil Sur y Kopchén, los habitantes manifestaron la necesidad de recuperar sus propios conjuntos de mayapax, como ocurría décadas atrás.
El investigador señaló que esta música posee características únicas, entre ellas una afinación distinta a la utilizada en la música académica, lo que impide plasmar sus melodías en partituras convencionales. Por ello, su preservación depende principalmente de la transmisión oral y de grabaciones en audio y video.
Añadió que los músicos aprenden observando a sus maestros y que, según la tradición, muchas composiciones nacen a partir de los sonidos que sus creadores escuchan en sueños antes de interpretarlos.
Talavera Lucero también desmintió que las mujeres hayan estado excluidas de esta práctica por razones de género. Explicó que, cuando comenzaron a mostrar interés por aprender, fueron integradas sin obstáculos.
Finalmente, consideró indispensable impulsar acciones que garanticen el relevo generacional, ya que la pérdida de sus intérpretes pondría en peligro una de las expresiones musicales más representativas del patrimonio cultural de la Zona Maya.

