Israel asedia Teherán tras el fin de Ali Jamenei.
Israel. La escalada bélica en el Medio Oriente alcanzó un punto de inflexión este domingo, tras cumplirse nueve días de la ofensiva conjunta entre Israel y Estados Unidos contra Irán. Mientras el humo negro cubría el cielo de Teherán tras intensos bombardeos nocturnos a depósitos de combustible, el gobierno iraní confirmó la elección de un nuevo Líder Supremo. Aunque el nombre no ha sido revelado oficialmente, diversas fuentes señalan que el hijo del fallecido ayatollah Ali Jamenei asumirá el mando de la nación en un momento de vulnerabilidad extrema.
La respuesta de Israel ante la sucesión fue inmediata y letal. El ejército israelí emitió una advertencia directa, amenazando con eliminar a cualquier sustituto que tome el lugar de Jamenei. Por su parte, el primer ministro Benjamin Netanyahu, sobre quien pesa una orden de la Corte Penal Internacional, aseguró que cuentan con un plan organizado para desestabilizar el régimen y ejecutar un cambio de poder.
«Atacaremos a los gobernantes de Irán sin piedad», declaró el mandatario en un comunicado en video.
En el terreno, la situación humanitaria se agrava. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán calificó los ataques a las reservas de crudo como «crímenes de guerra», denunciando la liberación de sustancias tóxicas que envenenan a la población civil y devastan el entorno. No obstante, el portavoz militar israelí, Nadav Shoshani, defendió los objetivos al asegurar que dichas instalaciones alimentan el esfuerzo bélico persa y la producción de propelente para misiles balísticos, clasificándolas como «objetivos militares legales».
La conflagración ha dejado de ser un conflicto bilateral para transformarse en una crisis regional de gran escala. Bahréin denunció este domingo ataques iraníes contra una planta desalinizadora, mientras que Kuwait reportó la muerte de dos agentes tras incendios provocados por drones en edificios gubernamentales. Gobiernos de Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos también informaron sobre incursiones aéreas iraníes en sus territorios durante la madrugada, elevando la tensión en el Golfo al máximo nivel.
Desde el Air Force One, el presidente estadounidense Donald Trump endureció su postura, rechazando cualquier posibilidad de negociación para detener las hostilidades. Trump afirmó que la guerra solo llegará a su fin una vez que el ejército y la cúpula gobernante iraní hayan sido «aniquilados». Esta posición ha generado una parálisis en los viajes internacionales y un disparo histórico en los precios globales de la energía, afectando la estabilidad económica de diversos sectores industriales.

