La isla resiste al bloqueo y tiende la mano a Donald Trump bajo discurso de soberanía.
CubaPor Agencias
En un escenario de alta tensión diplomática, el vicecanciller cubano, Carlos Fernández de Cossío, reafirmó que la isla se mantiene en alerta militar ante cualquier intento de agresión externa. Durante una entrevista con la cadena NBC, el funcionario subrayó que, aunque la prioridad de La Habana es el diálogo, el ejército cubano se prepara activamente para defender la soberanía nacional, calificando de «inocente» no hacerlo ante el contexto global actual.
Respecto a las declaraciones de Donald Trump sobre una posible toma de la isla, de Cossío fue tajante al declarar que Cuba no aceptará bajo ninguna circunstancia el estatus de «estado vasallo». El vicecanciller insistió en que el derecho a la autodeterminación es innegociable, descartando que la estructura del sistema político o el relevo de sus integrantes formen parte de la mesa de conversaciones con Washington.
A pesar de la retórica defensiva, el gobierno cubano manifestó una apertura estratégica para colaborar en agendas de interés mutuo con la administración Trump. Temas como la seguridad fronteriza, el combate al narcotráfico y la migración ilegal fueron puestos sobre la mesa como puntos de convergencia donde la isla podría ofrecer asistencia, siempre bajo un marco de respeto a la justicia social y la paz interna.
En el ámbito económico, de Cossío destacó que las recientes reformas en las políticas de inversión y estructuras de propiedad en Cuba representan una oportunidad perdida para los empresarios estadounidenses. Según el funcionario, el principal obstáculo para el desarrollo de negocios bilaterales no es la isla, sino las prohibiciones impuestas por el propio gobierno de Estados Unidos a sus ciudadanos.
Sobre la figura de Marco Rubio como secretario de Estado y principal interlocutor, la cancillería cubana afirmó no tener conflicto con su designación. El compromiso se mantiene firme en la búsqueda de una relación que permita salvar al pueblo cubano de la dominación extranjera, evocando una memoria histórica de resistencia que define la naturaleza actual del Estado.
Finalmente, el vicecanciller negó que Cuba se encuentre en un estado de «colapso» debido a la crisis energética y de suministros. Atribuyó las carencias actuales a la estrategia de asfixia de la potencia más grande del mundo y expresó su confianza en que el bloqueo de hidrocarburos no será eterno, reafirmando que el bienestar del pueblo sigue siendo la prioridad de su gestión.

