José María Morelos.— El cielo volverá a convertirse en escenario de una experiencia que une ciencia, astronomía y tradición maya, con una jornada de observación del eclipse parcial de Luna que alcanzará cerca del 96 por ciento de cobertura y permitirá apreciar el característico tono rojizo del satélite natural.
Jesús Dailan Hernández Díaz, integrante de Miatzil Maya Astroturismo, explicó que la actividad contempla la instalación de telescopios y binoculares en el parque central de José María Morelos, con el propósito de acercar la astronomía a las familias y permitir que niños y adultos observen directamente el fenómeno.
La jornada también incluirá charlas y actividades de divulgación adaptadas para las infancias, en las que se explicará cómo ocurre un eclipse lunar y por qué la Luna puede adquirir una tonalidad rojiza. La agrupación busca que la observación no sea solamente un espectáculo, sino una oportunidad para despertar el interés científico entre las nuevas generaciones.
Pero mientras la ciencia explica lo que ocurre en el cielo, en las comunidades de la Zona Maya todavía sobreviven antiguas formas de interpretar estos fenómenos. Dailan Hernández recordó que persiste la creencia de la Chibaluna, según la cual algo intenta comerse a la Luna, por lo que algunas familias acostumbran hacer ruido para ahuyentarlo; también permanece la tradición de colocar listones rojos a mujeres embarazadas durante estos acontecimientos.
El fenómeno adquiere además un valor especial por su rareza. De acuerdo con el divulgador, para volver a observar desde América Latina un eclipse lunar con una marcada tonalidad rojiza habrá que esperar hasta junio de 2028, ya que los fenómenos previstos durante 2027 no tendrán las mismas características visuales.
El interés de la población por mirar el cielo también ha ido en aumento. Las jornadas organizadas por Miatzil Maya Astroturismo reúnen habitualmente entre 50 y 100 personas, una respuesta que muestra que, en plena era digital, todavía existe curiosidad por levantar la mirada al cielo y conservar, al mismo tiempo, las historias y tradiciones que durante generaciones han acompañado a los pueblos mayas.
