Esposa de operador detenido afirma que él no conducía el tren al momento del accidente.
CIUDAD DE MÉXICO. Dora Alicia Álvarez Guzmán, esposa de Felipe de Jesús D. G., conductor del Tren Interoceánico y uno de los dos detenidos por el accidente ferroviario ocurrido el pasado 28 de diciembre en Nizanda, Oaxaca, dejó entrever que su esposo está siendo utilizado como un “chivo expiatorio”, al asegurar que no era el responsable directo de la conducción del tren, función que -dijo- correspondía al maquinista, quien no ha sido detenido.
Los imputados son Emilio Erasmo Canteros Méndez, maquinista principal quien no ha sido detenido; Felipe de Jesús D. Gómez. y Ricardo M. C., jefe de despachadores, quienes enfrentan cargos por homicidio culposo y lesiones culposas.
En entrevista telefónica con el periodista Pedro Ferriz Hijar, Álvarez Guzmán explicó que Felipe de Jesús no tenía a su cargo la operación técnica del tren ni el control de la velocidad, sino labores específicas de supervisión y apoyo operativo durante el trayecto. A pesar de ello, señaló, fue detenido por la Fiscalía General de la República (FGR) y presentado como responsable del accidente.
De acuerdo con la información que le fue notificada a la familia, la FGR imputó a Felipe de Jesús D. G., por homicidio y lesiones culposas, así como daños en vías de comunicación, derivados del descarrilamiento que dejó 14 personas fallecidas y al menos 100 heridas, varias de ellas de gravedad.
Así mismo, trascendió que en los documentos de la propia Fiscalía se describen una serie de fallas estructurales y técnicas del tren y de la vía férrea, que no han sido consideradas a fondo en la investigación. Entre ellas, el tren no contaba con velocímetro, carecía de cámaras de monitoreo debido a incompatibilidad del software, no tenía equipo contra incendios, y que en el tramo donde ocurrió el accidente los durmientes eran de madera en estado de deterioro.
Álvarez Guzmán insistió en que estas condiciones evidencian omisiones en el mantenimiento y operación del sistema ferroviario, por lo que consideró injusto que su esposo sea procesado, mientras que otros posibles responsables no han sido llamados a rendir cuentas.
Cabe destacar que mientras la versión oficial atribuye el accidente a un error humano y señalan a los operadores como presuntos responsables, analistas y figuras políticas acusan un “carpetazo” institucional diseñado para proteger a Gonzalo Alfonso López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien fungió como supervisor “honorífico” de la obra.
Otra de las irregularidades es que los operadores del tren accidentado no contaban con licencias de conducir ferroviaria vigentes y afirman que continuaban al frente a los controles de la unidad por la falta de una orden de suspensión por parte de sus superiores y de la administración general del proyecto, a cargo de la Secretaría de Marina.
Por su parte, las autoridades federales informaron a los familiares que se contempla una indemnización económica para los deudos de las personas fallecidas y para los lesionados, aunque hasta el momento -dijo- no se han detallado los montos ni el calendario de pago.
Finalmente, Álvarez Guzmán hizo un llamado a que la investigación se conduzca con imparcialidad y se deslinden responsabilidades en todos los niveles, al advertir que el caso podría convertirse en un precedente de criminalización individual frente a posibles fallas estructurales del sistema ferroviario.
