Buscan frenar programa nuclear mientras Trump despliega su flota naval.
SuizaPor Agencias
Bajo la mediación de Omán, delegaciones de Estados Unidos e Irán iniciaron este jueves en Ginebra una tercera ronda de conversaciones indirectas. El encuentro ocurre en un momento crítico, donde la diplomacia intenta abrirse paso mientras Washington consolida una masiva presencia militar en Medio Oriente, desplegando flotas de aviones y buques de guerra en puntos estratégicos de la región.
El gobierno del presidente Donald Trump busca un acuerdo integral que limite de forma estricta las capacidades nucleares de Teherán. La administración estadounidense percibe una ventana de oportunidad política debido al complejo panorama interno que enfrenta el régimen iraní, marcado por el descontento social y las secuelas de recientes protestas nacionales que han debilitado la cohesión interna del país.
Por su parte, Irán acude a la mesa con el objetivo primordial de evitar un conflicto armado a gran escala, aunque mantiene una postura inflexible en puntos clave. Teherán ratificó su «derecho soberano» al enriquecimiento de uranio y se negó rotundamente a incluir en la agenda temas como su programa de misiles de largo alcance o el financiamiento a grupos como Hamas y Hezbollah.
La advertencia desde el bando iraní ha sido directa: ante cualquier ofensiva de Estados Unidos, todas las bases militares de Washington en la región serán consideradas objetivos legítimos. Esta amenaza pone en jaque la seguridad de decenas de miles de efectivos estadounidenses desplegados en la zona, elevando el costo humano de un posible error de cálculo diplomático.
La escalada no se detiene en las fronteras regionales, ya que Teherán también ha señalado a Israel como blanco potencial en caso de hostilidades. Esta retórica sugiere que cualquier chispa podría desencadenar una guerra regional de proporciones catastróficas, involucrando a múltiples actores y destruyendo la estabilidad del mercado energético global.
«No habría victoria para nadie. Sería una guerra devastadora», sentenció el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, en una entrevista previa a su llegada a Suiza. Sus palabras subrayan la fragilidad de estas conversaciones en Ginebra, donde se juega el destino de la paz en el Golfo Pérsico bajo la sombra de una movilización militar sin precedentes.
