El ataque de Israel a South Pars desata represalias.
Israel. En una escalada sin precedentes, el ejército de Israel bombardeó ayer el yacimiento de gas South Pars en Irán, considerado la reserva más grande del mundo. Esta infraestructura, compartida con Qatar en aguas del golfo Pérsico, representa el corazón energético de la república islámica. El ataque, presuntamente ejecutado con el consentimiento de Estados Unidos según informes de la prensa israelí, provocó incendios en instalaciones cercanas a Asaluyeh, aunque las autoridades iraníes confirmaron que no se registraron víctimas tras controlar el fuego.
La respuesta de Teherán fue inmediata y multilateral, dirigiendo ataques contra instalaciones energéticas en Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Qatar. La Guardia Revolucionaria iraní advirtió que complejos como la refinería de Ras Laffan y el yacimiento de Al Hosn son ahora «objetivos legítimos». Esta ofensiva forzó el cierre de plantas de gas en Abu Dhabi y generó «daños importantes» en centros neurálgicos de QatarEnergy, lo que tensó al máximo las relaciones diplomáticas en la península arábiga.
Ante la crisis, las naciones del Golfo denunciaron que estas acciones constituyen una «amenaza directa a la seguridad nacional» y advirtieron sobre un riesgo inminente para el suministro energético global. Qatar, tras sufrir impactos en la ciudad industrial de Ras Laffan, ordenó la expulsión de los agregados militares iraníes. Por su parte, Arabia Saudita informó que dos de sus refinerías fueron alcanzadas, declarando que la confianza con el gobierno de Teherán se ha quebrado de manera definitiva.
Desde Washington, el presidente Donald Trump se deslindó de la operación inicial a través de su red Truth Social, asegurando que desconocía el plan y que Qatar no tuvo participación. No obstante, el mandatario estadounidense lanzó una advertencia severa: afirmó que, si Irán continúa agrediendo a países vecinos, Estados Unidos procederá a destruir por completo el campo de gas de South Pars, con o sin el apoyo de sus aliados en la región.
Expertos señalan que el ataque israelí fue quirúrgico, diseñado para golpear la vulnerabilidad interna de Irán, país que depende críticamente de South Pars para la generación de electricidad doméstica. Además de la ofensiva aérea, Israel extendió sus operaciones hacia el norte, atacando a la armada iraní en el puerto de Bandar Anzali. Mientras tanto, el presidente iraní, Massoud Pezeshkian, condenó las agresiones y advirtió que las consecuencias podrían ser «incontrolables» para el mundo entero.
