Ejercito torpedea el barco insignia de Irán; Sri Lanka recupera 87 cuerpos.
Estados UnidosPor Agencias
El conflicto en Medio Oriente escaló a un nivel histórico tras el hundimiento del buque insignia iraní, el Soleimani, por un torpedo de un submarino estadounidense en el océano Índico. Pete Hegseth, secretario de Defensa de la administración Trump, confirmó el ataque y destacó que se trata del primer hundimiento de una embarcación mediante esta técnica desde la Segunda Guerra Mundial. La ofensiva, parte de una operación conjunta con Israel iniciada el sábado, busca desmantelar por completo la capacidad naval de Teherán.
La situación política en Irán parece haber entrado en un vacío de poder tras las declaraciones de Hegseth, quien aseguró que el ayatolá Alí Jamenei fue «aniquilado». Según el funcionario, los miembros de la asamblea encargada de elegir al sucesor del líder supremo se encuentran actualmente «muertos o escondidos». Mientras tanto, la comunidad internacional observa con cautela; España ha rechazado participar como aliado y se niega a prestar sus bases militares para las operaciones contra el país persa.
En las costas de Sri Lanka, la tragedia humana se hace visible con la recuperación de 87 cadáveres pertenecientes a la tripulación de la fragata IRIS Dena. Autoridades locales informaron que, aunque lograron rescatar a 32 marineros con vida, aún permanecen desaparecidos 61 tripulantes. Los sobrevivientes y los primeros fallecidos recuperados fueron trasladados al hospital de Karapitiya, mientras que embarcaciones y aviones de la Marina de Sri Lanka continúan las labores de búsqueda en la zona del siniestro.
El ministro de Exteriores de Sri Lanka, Vijitha Herath, precisó ante el Parlamento que la fragata emitió una llamada de auxilio la madrugada del miércoles, hundiéndose por completo en menos de una hora a 40 kilómetros del puerto de Galle. A pesar de la magnitud del evento, el gobierno de la isla ha reafirmado su postura de neutralidad y ha hecho un llamado urgente al diálogo. Esta posición responde, en parte, a la vulnerabilidad de más de un millón de ciudadanos esrilanqueses que trabajan en Medio Oriente.
Por su parte, el Pentágono reiteró que la destrucción de la Armada iraní es un objetivo estratégico prioritario. Sin embargo, la operación ha generado tensiones diplomáticas inmediatas, especialmente tras las amenazas de la administración Trump hacia países que, como España, han decidido no ser «cómplices» de la ofensiva. La negativa española marca una fisura relevante en la cohesión de los aliados tradicionales de la OTAN frente a la escalada bélica en la región.
El incidente ocurre en un contexto de máxima hostilidad, donde incluso sedes diplomáticas han sido blanco de ataques. Recientemente, la embajada de Estados Unidos en Riad, Arabia Saudita, fue atacada con drones, lo que provocó que el presidente Trump sugiriera represalias inminentes. Con la pérdida del Soleimani y el descabezamiento reportado del liderazgo iraní, el conflicto entra en una fase de incertidumbre total que amenaza con expandirse definitivamente hacia territorio europeo.
