El político ultraconservador José Antonio Kast asumió este miércoles la presidencia de Chile tras recibir la banda presidencial de Gabriel Boric, marcando un giro político en el país sudamericano.
A sus 60 años, el abogado y fundador del Partido Republicano llega al poder en su tercer intento presidencial, con la promesa de encabezar un gobierno “de emergencia” enfocado en reforzar la seguridad, combatir la criminalidad y endurecer la política migratoria.
Kast, padre de nueve hijos y de profundas convicciones religiosas, ha mantenido durante décadas una postura conservadora en temas sociales. Entre sus posiciones más firmes se encuentra el rechazo al aborto incluso en casos de violación, el matrimonio igualitario, la eutanasia y el divorcio, lo que lo ha convertido en una de las figuras más representativas de la derecha dura en Chile.
Con más de 30 años de trayectoria política, Kast ha sido comparado con líderes de derecha como Jair Bolsonaro en Brasil y Javier Milei en Argentina, aunque analistas señalan que su estilo es más sobrio y reservado.
“Es mucho más conservador como personaje y no tiene una personalidad muy carismática”, explicó el politólogo Robert Funk, de la Universidad de Chile.
Durante su campaña presidencial, el ahora mandatario centró su discurso en la lucha contra la delincuencia y la migración irregular, prometiendo deportar a cientos de miles de migrantes que se encuentran en situación irregular en el país.
Kast también ha sido una figura polémica por su postura frente al pasado político de Chile, ya que en diversas ocasiones ha expresado admiración por aspectos del régimen militar de Augusto Pinochet.
Su llegada a La Moneda representa el primer triunfo de un liderazgo identificado con la ultraderecha desde el retorno de la democracia en 1990, en un contexto regional marcado por el crecimiento de corrientes conservadoras en América Latina.
Fundador del Partido Republicano tras su salida en 2016 de la Unión Demócrata Independiente (UDI), Kast consolidó su liderazgo tras dos derrotas electorales previas. En su discurso tras la victoria, recordó las críticas que recibió durante años.
“Muchos dijeron que era imposible y que no lo lograríamos, pero hoy demostramos que Chile quiere un cambio”, afirmó.
Ahora, el nuevo presidente enfrenta el desafío de cumplir sus promesas de seguridad y estabilidad, en un país que en los últimos años ha vivido intensos debates políticos y sociales.
Con la información de El Heraldo de México

