La Casa Blanca acusa a la universidad de violar la Ley de Derechos Civiles.
Estados UnidosPor Agencias
Una investigación federal iniciada por el Gobierno de Donald Trump concluyó que la Universidad de Harvard incurrió en una “grave violación” del Título VI de la Ley de Derechos Civiles, intensificando así el conflicto entre la administración republicana y una de las instituciones educativas más prestigiosas del país. La indagatoria, impulsada por el Grupo de Trabajo Conjunto para Combatir el Antisemitismo, determinó que Harvard fue “deliberadamente indiferente” o incluso “partícipe intencional” en actos de acoso antisemita hacia estudiantes y personal judío.
La carta, enviada este lunes al presidente interino de Harvard, Alan Garber, fue firmada por la fiscal general adjunta Harmeet Dhillon y otros altos funcionarios, y señala episodios alarmantes: desde escupitajos y agresiones físicas hasta la presencia de estereotipos visuales antisemitas y la instalación de un campamento no autorizado en el campus que, según los autores del informe, generó un “ambiente hostil” e interfirió con el desarrollo académico de los estudiantes judíos.
A pesar de que el presidente Trump había sugerido recientemente que se estaba cerca de un acuerdo con la universidad, los términos se vinieron abajo. “El presidente no está dispuesto a aceptar acuerdos simbólicos ni promesas vacías”, dijo un portavoz del Gobierno, revelando que las negociaciones colapsaron por diferencias sustanciales entre ambas partes. La misiva advierte que Harvard podría perder todo financiamiento federal si no implementa cambios “inmediatos y efectivos”.
Trump había declarado el pasado 20 de junio que Harvard había actuado de manera “sumamente apropiada” durante las negociaciones y que un acuerdo estaba en camino. Sin embargo, fuentes dentro del sector educativo señalaron que la presión federal es parte de una estrategia más amplia para reconfigurar el modelo universitario, incorporando no solo cambios en el manejo del antisemitismo, sino también en temas como diversidad intelectual y políticas DEI (Diversidad, Equidad e Inclusión).
El enfrentamiento no es nuevo ni aislado. Desde antes del retorno de Trump a la presidencia, su círculo cercano ya había dirigido su atención hacia universidades que, según su narrativa, permitían o promovían un ambiente hostil hacia los judíos.
Actualmente, su Gobierno mantiene dos demandas activas contra Harvard: una sobre la permanencia de estudiantes internacionales y otra que busca frenar los recursos federales hacia la universidad.
Harvard, por su parte, ha mantenido una postura desafiante. La institución no respondió de inmediato a las solicitudes de comentarios, pero ha movilizado su red legal y de exalumnos, y prepara una defensa que podría marcar un precedente clave sobre los límites de la intervención federal en la autonomía universitaria. El mensaje de la Casa Blanca, sin embargo, es claro: quien no cumpla, paga el precio.
