La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propuso este miércoles que Canadá se convierta en el primer miembro asociado de la Unión Europea (UE), en medio del acercamiento entre Ottawa y Bruselas ante las actuales tensiones comerciales con Estados Unidos.
Durante su discurso anual sobre el Estado de la Unión Europea, von der Leyen planteó ampliar la relación entre ambas partes mediante una “Alianza para el Futuro”, que tendría como base el acuerdo de libre comercio CETA y buscaría crear un espacio común de prosperidad y seguridad económica.
La funcionaria destacó que la relación no estaría limitada al comercio, sino que también estaría sustentada en valores democráticos compartidos.
Una relación más estrecha, sin membresía plena
Canadá ya había explorado con funcionarios europeos la posibilidad de establecer una relación que se acerque a la membresía, aunque Ottawa no busca incorporarse plenamente a la UE, debido a que ello implicaría ceder parte de su soberanía.
Jonathan Wilkinson, embajador designado de Canadá ante la UE, confirmó que ambas partes han conversado sobre una posible membresía asociada y una “Alianza para el Futuro”.
El funcionario señaló que Canadá busca acercarse lo máximo posible al bloque europeo de una manera que, según explicó, fortalezca su soberanía en lugar de reducirla.
La oficina del primer ministro canadiense, Mark Carney, recibió favorablemente la propuesta y afirmó que el país busca profundizar sus vínculos con la UE para fortalecer su soberanía y ampliar la relación más allá del CETA.
Cooperación en comercio, defensa y tecnología
La propuesta contempla ampliar la cooperación hacia sectores como fabricación avanzada, tecnología, producción de defensa, el Ártico, energía, minerales críticos, baterías, inteligencia artificial, computación cuántica, ciberseguridad y seguridad económica.
Von der Leyen señaló que el objetivo es llevar la relación entre Canadá y la UE “al nivel más alto posible”.
Canadá se convirtió este año en el primer país no europeo en incorporarse al programa SAFE de defensa de la UE, dotado con 150 mil millones de euros, lo que permite a empresas canadienses participar en adquisiciones conjuntas de defensa.
Por tratarse de una propuesta inédita, todavía no existe un mecanismo definido para establecer una membresía asociada ni está claro qué instituciones tendrían que aprobarla o cuánto tiempo tomaría.
Actualmente, los pasos relacionados con la membresía de la UE requieren la aprobación unánime de sus 27 Estados miembros.
La decisión podría definirse en octubre
Las conversaciones entre Canadá y la Unión Europea podrían avanzar durante la cumbre Canadá-UE prevista para finales de octubre en Montreal, donde ambas partes esperan profundizar la nueva alianza y definir con mayor claridad sus alcances.
El acercamiento ocurre mientras Canadá mantiene diferencias comerciales con Estados Unidos y ha respondido a los aranceles impuestos por Washington.
Al mismo tiempo, la Unión Europea ha establecido un acuerdo comercial con Estados Unidos que contempla un tope arancelario estadounidense del 15% para la mayoría de las exportaciones europeas.
En este contexto, Ottawa y Bruselas buscan ampliar una relación que hasta ahora se ha concentrado principalmente en el comercio y que podría convertirse en una asociación estratégica más amplia.
